El mundo a través de Liz Bertina

miércoles, mayo 17, 2006


Cómo defender los cuarenta principales en un circulo de intelectuales

¿Hay algo más duro en ese "mundo de los artistas", al que quién más y quién menos quiere pertenecer, y sino al menos tener una mención, que reconocer delante de esta gente tan "in", tan "on", tan "glam" , tan "übersexual" o tan lo que sea, tus auténticas inclinaciones musicales?, es decir, que ante el "bulería" del Bisbal se te eriza el vello de los dedos de los pies, porque al "Paquito, el chocolatero", no quiero ni mencionarlo, que si se entera la SGAE-STAPO, igual me hace pagar los derechos de autor de mi blog, del de todos mis compañeros, y de lo que se les desgargue de la red en plan pirateo, primero.

La verdad es que yo estas definiciones "culturales" no las entiendo muy bien, yo pensaba eso de que la cultura era más del pueblo que la tortilla de patatas, pero resulta que los que hablan propiamente de ella son los intelectuales, que aunque son menos, tienen más estilo y criterio, ¡dónde van a parar! .

Así por ejemplo, algo intelectual en plan musical sería: un poco de "drum&base", ligeramente tendiendo a un "ska" que se fusiona con unas notas de "Jazz étnico"en lo último que nos llega desde Namibia, ¡atención, esto es arte! y a ver si lo pillan los de la SGAE, que éstos sólo con los de los "40 principales" y unos cuantos secundarios, ya se han forrado "sin ánimo de lucro", por supuesto.

Mientras tanto los pobrecitos, que estamos intentando estar en el lado más alternativo de la vida, el único de verdadera cultura, según me han dicho los entendidos, tendremos que ir acostumbrándonos a cambiar la "m-80" por la "radio 3" ( tranquilos, sigo hablando de música, y no de la última novedad urbanística de Gallardón ).

Queridos amigos, en general, y mis queridos "guiris", en especial , que éstos últimos lo de la música lo sacralizan más; yo la verdad, cada vez lo entiendo menos, lo que creía que era sólo cosa de gustos, resulta que al final tiene protocolo y todo, alternativo, sí, pero protocolo al fin y al cabo.



domingo, mayo 14, 2006


Lagartos, y despeñaderos, no te "afobies" un sábado cualquiera

La historia que les voy a contar traspasará los límites de su razón, no ajuste este blog, ya que lo que van a leer sus ojos, ha sucedido realmente, no es producto de su imaginación, sólo del histerismo de una servidora atrapada en las redes de sus propias fobias.

Sábado, Mayo primaveral, la sierra de Madrid presenta el mejor de los paisajes, como uno de esos cuadros "virtuales" de los restaurantes chinos con sus cascadas y todo, ...¿todo? cuando digo todo, lo digo "sin conocimiento y con causa", de perderlo, el conocimiento quiero decir, ya que el todo incluye :...¡¡ lagartos !!, lagartos que se les debieron escapar a los "chinos" de su licor, para campar a sus anchas por la ruta más concurrida de Peñalara, (concurrida por los lagartos claro), y allí me tienen sóla contra los elementos de la naturaleza, bueno, sóla con mi fobia, porque lo cierto, es que hice una representación muy lograda de "El proyecto de la bruja de Blair" ante la mirada atónita de mis acompañantes, ya que viendo semejantes "gozilas verdes" ( esto es lo que tiene las fobias, que lo que empiezan siendo simpáticas lagartijas que celebran la primavera con los "scouts" en su clase :"los animales son nuestros amigos", acaban siendo las bichos más amenazadores que reptan la faz de la tierra) en las mismas piedras que compartían mis pies a 1.400 mts. de altitud, una no sabe si llamar a "tidós" ( veeen ti dooos ) o lanzarse al vacío en plan "El último mohicano" .

La situación empezaba a ser "afobiante", la cola de senderistas atrapados por mi indecisión también, mi vida pasaba ante mis ojos en diapositivas a toda velocidad, mientras me juraba no volver a un chino, y menos, beberme su licor en lo que me quedaba de vida, que evidentemente era poco, ah y juré también tirar el dvd de "Obaba" al llegar a casa, si es que llegaba.

Del brazo de un fornido y valeroso alemán salí de semejante atolladero, nooo, de un chino no, los chinos están en Lavapiés, en los lugares más recónditos de nuestra naturaleza, lo que te encuentras son alemanes, eso todo el mundo lo sabe. Y así es como sobreviví a una muerte lenta y espantosa, que supone la vergüenza de reconocer tus fobias ante un amplio surtido de senderistas un sábado cualquiera.

Hasta la vista, y esperemos que no se repita, ya sabeis: lagarto, lagarto