"La aventura galáctica crece dentro de tí, todo un universo por descubrir"
¡Qué feliz estoy, por fin he visto al alien que crece en mi barriga!; esto debe ser lo que tiene ser madre, el hecho de que te parezcan maravillosas experiencias como la que ahora os voy a contar, escuchad y juzgad por vosotros mismos.
Todo empieza cuando llegas a un sitio que más que la sala de ecografías parece un bunker de la Segunda Guerra Mundial; un sótano frío viejo y desangelado, con carteles con símbolos nucleares y radioactivos por todas partes, algo muy reconfortante, sobre todo para alguien que no trabaja en una central térmica y tiene la sensibilidad de una madre primeriza. De repente sale una enfermera que amablemente se ofrece a acompañarte a hacer un pis, lo que ellos en términos médicos denominan: vacíar la vejiga, y se la ve tan resolutiva a la pobre mujer, que te dan ganas de decirle:" De acuerdo, tome mi vegija y vaya a vaciarla, yo la espero aquí".
Seguidamente te invitan a pasar a un habitáculo sin ventilación de 1 por 1, como un probador de Zara pero sin perchas ni espejo y en versión del Ministerio de la Vivienda, dónde te mandan quitarte pantalones y bragas, para cubrirte con una especie de delantal verde, hecho de ese material de hospital parecido a la primera capa de una compresa, en la textura y también en el tamaño, ya que debes elegir que parte de tus íntimos bajos deseas que quede al descubierto,(lo de la compresa un poco irónico ¿no?).
Pasas a una habitación en la que el ambiente de bunker se acentúa, quizás más hacia operaciones militares de alto secreto, por la iluminación y la pantallita, enfrente de la cual se sienta un señor con bata blanca que tiene en su mano una especie de espada laser como las de la Guerra de las Galaxias, y no quieras saber dónde la va a meter... ¡bingo! acertasteis, así los felices padres verán por pantalla a su retoño. El padre de la criatura después de reponerse de la imagen de "semejante introducción"; es el primero en vislumbrarlo, porque las mujeres, nada, ya se da por sentado que desde que te quedas embarazada, tu entrepierna se convierte en un lugar de libre acceso, siempre a la voz de: "¡Relájate!, primero y ¡Empuja! después", así de dura se nos hace la vida en femenino.
Mientras el explorador de bata blanca mueve su "espada", en el universo desconocido del útero, parece querer decir al alienígena al más puro estilo Darth Vader : "Anda ven a conocer a tu padre, y cuando de repente ven una mancha que se mueve, que hasta te parece haberle visto cola y todo, y te dicen que es tu hijo; por un momento intentas olvidar el dibujo estudiado en el colegio sobre la metamorfosis de la rana, y antes de preguntar si será verde y le podrás llamar Gustavo, YA LO QUIERES, así de extraña e "intergaláctica", es la aventura de la vida en su primera fase.

1 Comments:
Tranquila Sara...lo importante no es saber si sera verde y le podras llarar Gustavo,ja,ja lo importante es que crezca y salga.....y cuando le veas la cara decides....para los que no la pueden ver..a Sara... deciros QUE ESTA PRECIOSA !
besines desde El Bierzo
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