El mundo a través de Liz Bertina

viernes, julio 21, 2006


La vida es tan bella en color benigni intenso

¡Ay,qué bello es vivir!, (aunque esta ya sería otra película) , en definitiva y sin más, la vida es bella, como diría "Robertini" (Roberto Benigni), ¡qué bonito!, ¡qué poético!, o lo que es lo mismo ¡qué poco actual!, ¡qué cursi!, a quién se le ocurre situar auténticas historias de amor en medio de guerras y campos de concentración, sin derramar una sola gota de sangre, y con grandes dosis de ternura y humor. En fin, cómo dicen los "expertos en cine serio": qué no nos cuenten más cuentos, muy empalagoso y poco realista, en otras palabras; una total y absoluta "payasada".

Hay temas serios, y como tales así los tratan las películas y documentales, que se encargan de desenterrar y hacer recuento de los cadáveres que se nos exponen con su máxima crudeza, para que no olvidemos, como si fuera tan fácil no ver alguno de los múltiples telediarios y periódicos, que a diario nos lo recuerdan.

Ese es el mensaje, no hay felicidad posible en este mundo, y si quieres evadirte de él o buscarla, cómprate un fantástico coche último modelo o vete a Marina Dor's, pero ni se te ocurra ir a ver una película del Benigni, ese soñador en un mundo "real", ese loco en un mundo de ...en fin.

Pues sabéis que os digo: que yo soy de las que me adhiero al mundo de los benignnis, a esos que "no se arrepienten de haber nacido, y que cuando se mueran, disfrutarán recordando lo bien que se lo pasaban cuando estaban vivos". Ama y riéte, y aún cuando sufras sigue amando y riéndote.



viernes, julio 14, 2006


"La aventura galáctica crece dentro de tí, todo un universo por descubrir"

¡Qué feliz estoy, por fin he visto al alien que crece en mi barriga!; esto debe ser lo que tiene ser madre, el hecho de que te parezcan maravillosas experiencias como la que ahora os voy a contar, escuchad y juzgad por vosotros mismos.

Todo empieza cuando llegas a un sitio que más que la sala de ecografías parece un bunker de la Segunda Guerra Mundial; un sótano frío viejo y desangelado, con carteles con símbolos nucleares y radioactivos por todas partes, algo muy reconfortante, sobre todo para alguien que no trabaja en una central térmica y tiene la sensibilidad de una madre primeriza. De repente sale una enfermera que amablemente se ofrece a acompañarte a hacer un pis, lo que ellos en términos médicos denominan: vacíar la vejiga, y se la ve tan resolutiva a la pobre mujer, que te dan ganas de decirle:" De acuerdo, tome mi vegija y vaya a vaciarla, yo la espero aquí".

Seguidamente te invitan a pasar a un habitáculo sin ventilación de 1 por 1, como un probador de Zara pero sin perchas ni espejo y en versión del Ministerio de la Vivienda, dónde te mandan quitarte pantalones y bragas, para cubrirte con una especie de delantal verde, hecho de ese material de hospital parecido a la primera capa de una compresa, en la textura y también en el tamaño,
ya que debes elegir que parte de tus íntimos bajos deseas que quede al descubierto,(lo de la compresa un poco irónico ¿no?).

Pasas a una habitación en la que el ambiente de bunker se acentúa, quizás más hacia operaciones militares de alto secreto, por la iluminación y la pantallita, enfrente de la cual se sienta un señor con bata blanca que tiene en su mano una especie de espada laser como las de la Guerra de las Galaxias, y no quieras saber dónde la va a meter... ¡bingo! acertasteis, así los felices padres verán por pantalla a su retoño. El padre de la criatura después de reponerse de la imagen de "semejante introducción"; es el primero en vislumbrarlo, porque las mujeres, nada, ya se da por sentado que desde que te quedas embarazada, tu entrepierna se convierte en un lugar de libre acceso, siempre a la voz de: "¡Relájate!, primero y ¡Empuja! después", así de dura se nos hace la vida en femenino.

Mientras el explorador de bata blanca mueve su "espada", en el universo desconocido del útero, parece querer decir al alienígena al más puro estilo Darth Vader : "Anda ven a conocer a tu padre, y cuando de repente ven una mancha que se mueve, que hasta te parece haberle visto cola y todo, y te dicen que es tu hijo; por un momento intentas olvidar el dibujo estudiado en el colegio sobre la metamorfosis de la rana, y antes de preguntar si será verde y le podrás llamar Gustavo, YA LO QUIERES, así de extraña e "intergaláctica", es la aventura de la vida en su primera fase.



viernes, julio 07, 2006


"El miedo cotiza al alza"


Qué malo es el miedo. Esa presencia que nos recuerda nuestra mortalidad. Qué absurdo, algo qué ya sabemos desde que nacemos, esa fecha de caducidad que todos llevamos impresos pero sin saber dónde, y cuando simplemente aparece algo que nos lo recuerda, retrocedemos presos del pánico que nos entra.

Miedo a la soledad, miedo a quedarnos sin trabajo, miedo a enfermar, miedo a perder a quiénes más queremos, en definitiva miedo a que nos pase algo, es decir : miedo a vivir.

Algo tan natural, como absurdo, se ha convertido en el arma más poderosa jamás descubierta, en manos de terroristas y gobiernos de todo el mundo. Comercian con nuestro miedo, cuidan que nunca se nos agote inyectándonoslo las 24h a través de los medios de información, hasta convertirnos en estadísticas previsibles y manipulables a sus fines.

La falta de miedo te hace libre y cuando lo logras, ya entiendes todo, ya es demasiado tarde¿ o no?, porque quizás vivir no sea más que luchar contra nuestros miedos, y la muerte sea la única forma de vencerlos.

Hay que ver lo transcendental que me pongo a veces, hasta me doy "miedo"...





martes, julio 04, 2006


"Los Dioses de las pequeñas cosas"


¿Qué sería de las grandes empresas sin los dioses de las pequeñas cosas?, sí, sí, me estoy refiriendo a esos seres en los que apenas reparan, quiénes cierran importantes tratos financieros a lo largo y ancho de la geografía mundial. Ya lo dice la misma palabra, "ejecutivo": él que ejecuta, y los "dioses" sin embargo son, los que hacen que se cumplan nuestros deseos.

Me pregunto si ¿ tendrían tiempo y energía los "grandes" para tan magnas operaciones económicas, si no hubiese alguien que velase por su seguridad, les sirviesen sus cafés, les preparasen sus viajes, atendiesen sus llamadas, redactasen sus cartas o les limpiasen sus despachos ?. ¿ Sabría alguien que se trata de gente "importante", si no pululasen a su alrededor estos seres que le "limpian día a día el camino de pequeños obstáculos, haciéndoselos inexistentes?.

Esos detalles que no cotizan en su mercado de valores, porque por separado carecen de entidad en el mundo de los negocios, si no fueran atendidos y solventados por sus dioses ( vigilantes, limpiadore/as, camareros, secretarias ), podrían devorar cual marabunta al gigante que los ignora.


Todos sabemos que es imposible tener comunicación directa con los jefes o directivos; ya que este tipo de comunicación, sólo puede establacerse en cualquier lugar y a cualquier hora del día, con los dioses, ya sabéis los que atienden nuestros deseos...