Lagartos, y despeñaderos, no te "afobies" un sábado cualquiera
La historia que les voy a contar traspasará los límites de su razón, no ajuste este blog, ya que lo que van a leer sus ojos, ha sucedido realmente, no es producto de su imaginación, sólo del histerismo de una servidora atrapada en las redes de sus propias fobias.
Sábado, Mayo primaveral, la sierra de Madrid presenta el mejor de los paisajes, como uno de esos cuadros "virtuales" de los restaurantes chinos con sus cascadas y todo, ...¿todo? cuando digo todo, lo digo "sin conocimiento y con causa", de perderlo, el conocimiento quiero decir, ya que el todo incluye :...¡¡ lagartos !!, lagartos que se les debieron escapar a los "chinos" de su licor, para campar a sus anchas por la ruta más concurrida de Peñalara, (concurrida por los lagartos claro), y allí me tienen sóla contra los elementos de la naturaleza, bueno, sóla con mi fobia, porque lo cierto, es que hice una representación muy lograda de "El proyecto de la bruja de Blair" ante la mirada atónita de mis acompañantes, ya que viendo semejantes "gozilas verdes" ( esto es lo que tiene las fobias, que lo que empiezan siendo simpáticas lagartijas que celebran la primavera con los "scouts" en su clase :"los animales son nuestros amigos", acaban siendo las bichos más amenazadores que reptan la faz de la tierra) en las mismas piedras que compartían mis pies a 1.400 mts. de altitud, una no sabe si llamar a "tidós" ( veeen ti dooos ) o lanzarse al vacío en plan "El último mohicano" .
La situación empezaba a ser "afobiante", la cola de senderistas atrapados por mi indecisión también, mi vida pasaba ante mis ojos en diapositivas a toda velocidad, mientras me juraba no volver a un chino, y menos, beberme su licor en lo que me quedaba de vida, que evidentemente era poco, ah y juré también tirar el dvd de "Obaba" al llegar a casa, si es que llegaba.
Del brazo de un fornido y valeroso alemán salí de semejante atolladero, nooo, de un chino no, los chinos están en Lavapiés, en los lugares más recónditos de nuestra naturaleza, lo que te encuentras son alemanes, eso todo el mundo lo sabe. Y así es como sobreviví a una muerte lenta y espantosa, que supone la vergüenza de reconocer tus fobias ante un amplio surtido de senderistas un sábado cualquiera.
Hasta la vista, y esperemos que no se repita, ya sabeis: lagarto, lagarto

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